Qué hemos aprendido tras las primeras Navidades con un bebé

Qué hemos aprendido tras las primeras Navidades con un bebé

La llegada de un bebé transforma a las familias, que se reúnen en torno al nuevo miembro y vuelven a festejar con alegría e ilusión las fiestas navideñas. Las primeras Navidades son muy especiales para los niños: los abuelos los cogen en brazos, los tíos les cantan villancicos, los primos tratan de ponerles un gorrito de Papá Noel y alguno, incluso…, ¡intentará que prueben el turrón!

Sin embargo, las fiestas navideñas también pueden ser ruidosas, estresantes, excesivas…, y poner a prueba hasta al bebé más tranquilo. Por eso, si no queréis que vuestro dulce angelito se convierta en un inquieto y llorón diablillo hay que ser muy consciente de que los bebes tienen su propio ritmo y requieren un entorno tranquilo y unas rutinas básicas. Los profesionales de Vidacord han preparado enumerado los errores más habituales que se cometen en la primera Navidad de los bebés.

Pensar que el bebé se adaptará rápidamente a los cambios

Si os pasa a vosotros, que cuando dormís una noche fuera de casa extrañáis la cama y os desvela cualquier ruido, imaginaros un bebé de unos pocos meses que, además de sentirse fuera de su entorno, está rodeado de personas casi desconocidas que se empeñan en achucharlo…

Para que pueda seguir sus rutinas y estar lo más cómodo posible, lo mejor es celebrar alguno de los eventos en casa, pero con una “comida a la canasta”. Consiste en que cada invitado lleve un plato diferente, así vosotros solo os ocupáis de preparar la mesa y poner las bebidas. Cuando la celebración se hace en otra casa, podéis llevaros un cuco o una cuna de viaje y el vigilabebés y preparar una zona tranquila para que vuestro pequeño pueda descansar alejado del barullo familiar.

Horarios trastocados

En estas reuniones, la hora de empezar a comer siempre se retrasa, pero esto no debe afectar a vuestro pequeño, que ha de seguir sus rutinas alimenticias y de sueño. Si le hacéis esperar para comer o le acostáis más tarde, estará irritable y alterado y tardará un par de días en volver a su ritmo habitual. No pasa nada porque no llegue despierto al momento de las uvas, os aseguramos que no lo recordará.

Familiares amorosos

Sabemos que un bebé es un imán para los abrazos y los besos, pero puede llegar a sentirse molesto ante tanta familiaridad. Como padres, tenéis la responsabilidad de rescatarlo sutilmente y de llevarlo a un lugar tranquilo, si veis que se remueve incomodo o que llora ante el exceso de atención.

Un recuerdo para siempre

En estos tiempos en los que todos los dispositivos llevan una cámara integrada y hasta el bisabuelo tiene móvil, es obvio que habréis tomado centenares de fotos. Sin embargo, a veces, con el jaleo de la celebración, la cantidad de gente, la mala iluminación…, las imágenes resultan no ser muy buenas. Así que, es más recomendable adelantarse y realizar una sesión profesional.

Es mejor que, unos días antes, vistáis a vuestro bebé con sus mejores galas y lo llevéis a un fotógrafo de confianza que se tomará su tiempo para conseguir unas fotos cuidadas y preciosas. Os aseguramos que recordar a vuestro bebé tal y como era en sus primeras Navidades, es un regalo para toda la vida.