¿Cuándo es imprescindible una cesárea?

Mujer mostrando la cicatriz de su cesárea

Si antiguamente se decía que los bebés llegaban al mundo gracias a la cigüeña, hoy en día, la situación ha cambiado mucho, ya que casi uno de cada cinco niños (21%) nace por cesárea. La cesárea supera ampliamente la tasa ideal recomendada por la Organización Mundial de la Salud, que se situaría entre el 10% y el 15% de los partos.

En España, la situación es aún más llamativa, ya que -según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística- en 2015, uno de cada cuatro bebés nació por cesárea (26,66%)

La técnica de la cesárea es un procedimiento sanitario que reduce complicaciones graves y salva miles de vidas, pero el problema surge cuando se generaliza su uso en casos en los que no resulta médicamente necesario. Por este motivo, la OMS ha publicado una guía con la que pretende reducir el número de cesáreas innecesarias, apostando por un parto menos intervenido y donde tengan un mayor peso las decisiones de la madre.

Hace años, una vez que una mujer daba a luz por cesárea, se sabía que los siguientes partos también serían así. El motivo era que la cesárea se practicaba mediante una incisión vertical que atravesaba las fibras musculares del útero, actualmente el corte es horizontal y sigue el recorrido de las fibras, por lo que el útero conserva su integridad y podría soportar las contracciones de otro posible parto. Por ese motivo, hoy en día, se favorecen los partos vaginales después de cesáreas, siempre que las condiciones de la madre y del bebé lo permitan.

Entonces ¿en qué situaciones son realmente imprescindibles las cesáreas? En principio, la cesárea puede ser necesaria cuando el parto vaginal suponga un riesgo para la madre o para el niño y este concepto abarca varias situaciones:

  • Si la madre sufre una patología previa, como por ejemplo una enfermedad del corazón.
  • Si el bebé viene demasiado grande o si la pelvis de la madre es demasiado pequeña.
  • Si en el momento del trabajo del parto, el niño no se presenta en la posición correcta. En vez de eso se suele colocar atravesado o en posición podálica.
  • Si la placenta está situada en la salida del útero (placenta previa) o si ocurre un desprendimiento.
  • Si se interrumpe el parto de forma imprevisible e inesperada.
  • Si el bebé da señales de sufrimiento agudo como, por ejemplo, cuando el cordón umbilical cae a través del cérvix abierto en la vagina por delante del bebé y queda atrapado contra su cuerpo (prolapso del cordón)

En condiciones normales, lo ideal es que el parto sea lo menos intervenido posible, pero si se dan alguna de las situaciones descritas, los médicos aconsejarán la realización de una cesárea. Afortunadamente, actualmente se están implementando muchas medidas para humanizar los partos por cesárea -permitir la presencia de un acompañante, fomentar el contacto “piel con piel” …- y minimizar sus inconvenientes.

No obstante, aunque el parto sea por cesárea, también es posible realizar la recogida de la sangre del cordón umbilical para su criopreservación y su posible utilización en un futuro. El protocolo es el mismo que en un parto vaginal: avisar previamente al equipo médico, llevar el dispositivo de recogida y la documentación, extracción de la muestra en el momento del parto, avisar al laboratorio para que lo recojan, recepción y verificación de la muestra y criopreservación individualizada.

¿Cómo crece un bebé durante los dos primeros años de vida?

Crecimiento bebé 2 primeros años

Los dos primeros años de vida de un bebé son una pequeña revolución en la que el niño pasa de ser un ser indefenso incapaz de comunicarse, de moverse o de alimentarse con otra cosa que no sean líquidos, a convertirse en un pequeño individuo autónomo que habla, camina y come sólidos.

Nunca volverá a crecer tan rápido como durante esta primera etapa de su vida. Es posible que triplique su peso y aumente unos 25 cm su tamaño solamente en el primer año de vida y aumentar su longitud de 50 a unos 75 cm.

¿De qué factores depende su crecimiento?

“Cuanto más coma, más grande será”, ese es un mito que las abuelas todavía defienden, porque no hay nada que más le guste a una abuela que un bebé “hermoso” y comilón. Es cierto que la alimentación influye sobre el crecimiento, pero solo en cierta medida, la talla final está marcada en un 80% por la genética.

No obstante, es fundamental proporcionar una correcta nutrición a los niños, no solo para que optimicen su desarrollo sino para que crezcan de la forma más saludable posible. Lo más recomendable, según la OMS, es la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses y la lactancia complementaria hasta los dos años.

Con la introducción de alimentos sólidos será el momento de ofrecer a los niños una dieta equilibrada en vitaminas, proteínas y minerales y rica en calcio y vitamina D, que favorecen el desarrollo óseo y muscular y, por extensión, el crecimiento.

El sueño es otro de los factores clave en el crecimiento. Mientras duermen profundamente segregan la hormona somatotrópica, conocida como hormona del crecimiento. Por eso es fundamental que tengan una rutina regular de sueño. La Asociación Española de Pediatría afirma que los recién nacidos necesitan dormir una media de entre 16 y 18 horas diarias y a partir de los dos años, unas 13 horas.

El pediatra, mediante los percentiles, controlará que la evolución del bebé sea la correcta. No obstante, no debéis obsesionaros con estas gráficas, ya que cada niño tiene su propio ritmo de crecimiento. Si está sano, come bien, juega feliz y duerme tranquilo, eso significa que todo va bien.

¿Cómo funcionan los test de embarazo?

Como Funciona un Test de Embarazo

Antes de los test de embarazo y lo largo de la historia, ante los primeros síntomas, las mujeres siempre han buscado métodos para confirmar o descartar un embarazo. Técnicas tan variopintas o de desigual resultado como balancear un péndulo sobre el vientre o la prueba de la rana han sido utilizadas para intentar descubrir la existencia de una nueva vida.

Curiosamente, la prueba de la rana -que se empleó de forma generalizada hasta los años sesenta- se basa en la misma evidencia científica que los actuales y precisos test de embarazo: la presencia en la orina de la mujer embarazada de la hormona gonadotropina coriónica humana (hCG)

Tras diversas investigaciones, se detectó que, al inyectar la orina de una mujer encinta en una rana, la hCG causaba que el animal entrara en celo. No obstante, estas pruebas no eran totalmente fiables, ya que la cantidad de hCG debía ser lo bastante elevada como para provocar esta reacción.

Ya en la década de los setenta, los científicos liberaron a las ranas de su labor adivinatoria y crearon los primeros test caseros de embarazo, que permitieron a las mujeres conocer su estado de manera intima y sencilla.

Estos “palitos blancos” contienen una tira que reacciona ante el nivel de hCG y -tras impregnarlos con la orina- en apenas unos minutos de espera revelan la existencia o la ausencia de embarazo. En la actualidad, los test han evolucionado y algunos de ellos incluso determinan las semanas de gestación. Su fiabilidad es del 98%, sin embargo, conviene seguir una serie de recomendaciones para evitar errores de diagnóstico. El equipo de Vidacord aconseja:

  • No precipitarse a la hora de realizarlo. La hCG se manifiesta en altos niveles a partir de los 9-14 días desde la fecundación. Si el test se hace demasiado pronto es probable que el resultado sea un falso negativo, ya que la concentración de hormona podría no ser todavía detectable en la orina.
  • Comprobar la fecha de caducidad y leer atentamente las instrucciones. Se supone que, si lo acabamos de adquirir, el test debería estar en perfectas condiciones, sin embargo, es mejor cerciorarse ya que un test caducado -con toda probabilidad- dará un resultado erróneo. Asimismo, aunque la mayoría de las pruebas tienen un funcionamiento similar, conviene revisar las instrucciones para asegurarnos de que lo hacemos adecuadamente e interpretamos correctamente el resultado.
  • Mejor con la primera orina de la mañana. Aunque puede hacerse en cualquier momento del día, es recomendable utilizar la primera micción de la mañana, ya que su concentración de hCG es mayor.

Si el resultado del test es positivo, el siguiente paso será acudir al especialista para comprobar que todo marcha bien y planificar el seguimiento de la gestación. Es también un buen momento para empezar a informase sobre la posibilidad de conservar la sangre del cordón umbilical tras el parto.