¿Células madre efectivas contra el coronavirus? El Hospital Niño Jesús inicia un ensayo clínico para comprobarlo

El Hospital Niño Jesús inicia un ensayo clínico para comprobarlo

La comunidad científica internacional está volcada en la investigación contra el COVID- 19, tratando de abordar el problema desde enfoques numerosos y dispares. Uno de los más innovadores es el que ha planteado la posibilidad de utilizar las células mesenquimales, extraídas de tejido procedente de cordón umbilical.

El Hospital Niño Jesús de Madrid -en colaboración con otros tres centros hospitalarios madrileños y uno en el País Vasco- va a llevar a cabo un ensayo clínico, con 106 pacientes, para comprobar la seguridad y la efectividad de este tratamiento a la hora de reducir la mortalidad en adultos con afectación pulmonar grave causada por el coronavirus.

Su fundamento teórico parte de la idea de que las células madre mesenquimales podrían favorecer al sistema inmune gracias a su acción inmunomoduladora y disminuir la inflamación causada por el virus.

En este ensayo clínico Fase II, todos los participantes serán tratados siguiendo el protocolo habitual y, además, un grupo de ellos recibirá el fármaco formulado con las células mesenquimales.

Actualmente se están realizando unos 1.050 ensayos clínicos para combatir el COVID-19, pero únicamente 44 están probando terapias celulares. Uno de los que mayor repercusión ha tenido hasta el momento ha sido el del equipo internacional liderado por el doctor Kunlin Jin, investigador de la Universidad de North Texas, que está evaluando si las células madre podrían ser utilizadas para estimular el sistema inmunológico y evitar la neumonía provocada por el coronavirus.

Dentro de dicho ensayo, se inocularon células madre en el torrente sanguíneo de siete pacientes, gravemente enfermos, de Beijing.  Otros tres recibieron un placebo. De estos últimos, uno falleció, otro empeoró y el tercero adquirió un síndrome respiratorio agudo (SARS). Sin embargo, los siete que habían sido tratados con células madre, mejoraron y recibieron el alta en los siguientes 14 días.

Las perspectivas de estos ensayos clínicos son prometedoras y abren la puerta a futuros tratamientos capaces de hacer frente a la pandemia. Esta efectividad se sumaría a la ya demostrada ante más de 80 enfermedades hematológicas e inmunológicas, como las leucemias o los linfomas. Una correcta recogida, análisis y criopreservación de la sangre de cordón umbilical es imprescindible para la posible aplicación de las células madre en la lucha contra estas enfermedades.

Extraer y conservar correctamente la sangre de cordón umbilical es imprescindible para obtener todo su potencial

Extraer y conservar correctamente la sangre de cordón umbilical

«La sangre de cordón umbilical es un tesoro nacional. Dónenla o guárdenla para uso intrafamiliar; pero, por favor… ¡no la tiren!«, esta frase -pronunciada por el doctor John Wagner, autor del primer trasplante realizado con sangre de cordón umbilical para curar una leucemia- resume perfectamente la importancia de conservar las células madre, de forma inmediata después del parto.

 

Actualmente, la sangre de cordón umbilical se utiliza para el tratamiento de más de 80 enfermedades hematológicas e inmunológicas como la leucemia, el mieloma, afecciones de la médula ósea o diversos tipos de inmunodeficiencias. Pero no se limita a combatir estas dolencias, la auténtica valía de la sangre de cordón, se encuentra en su potencial futuro.

 

Hoy en día, se están desarrollando más de 332.695 ensayos clínicos que estudian su aplicación para el tratamiento de todo tipo de enfermedades -no solamente las hematológicas-, desde algunas tan extendidas como la hipertensión, el asma o la diabetes, hasta otras tan serias como el cáncer de próstata, la fibrosis quística o la esclerosis múltiple.

 

El futuro de los tratamientos con sangre de cordón umbilical es prometedor, sus capacidades se encuentran en plena exploración y no dejan de sorprender a la comunidad científica con resultados esperanzadores. Sin ir más lejos, ahora, en plena crisis del COVID–19, la sangre de cordón está demostrando tener un doble valor.

 

Por un lado, las autoridades médicas han descartado que los virus respiratorios conocidos como coronavirus (COVID-19, SARS y MERS-CoV) puedan transmitirse a través de la sangre de cordón umbilical y, por otro, las células madre están siendo testadas como tratamiento en pacientes chinos, tras haber demostrado su efectividad contra otras enfermedades infecciosas como la gripe aviar H7N9.

 

Pero todo el potencial y la eficacia de las células madre procedentes del cordón umbilical depende absolutamente de su rápida y correcta extracción y conservación. Es vital extraerlas inmediatamente después del parto y almacenarlas antes de las siguientes 19 horas.

 

El laboratorio de Vidacord situado en Alcalá de Henares (Madrid) recoge las unidades de sangre de cordón umbilical procedentes de toda España en un tiempo mínimo y con la tecnología más avanzada. Así, la sangre no tiene que ser enviada al extranjero para su procesamiento, y se minimiza la pérdida de células madre vivas.

¿El parto y la recuperación son más fáciles tras un segundo embarazo?

Madre con bebé en brazos y su hija de 3 años

Eso es lo que os dice todo el mundo, que en los partos posteriores al primero todo es más sencillo, porque vuestro cuerpo ya ha pasado por todo ese proceso y además contáis con algo sumamente valioso que no teníais la primera vez: la experiencia.

Aunque cada mujer, cada cuerpo y cada embarazo es diferente, lo cierto es que los estudios demuestran que, a partir del segundo parto, el tiempo de dilatación se reduce y el expulsivo es más fácil y rápido.

Esto tiene una explicación fisiológica. Durante el primer parto, los músculos y los tejidos se estiran mucho para permitir al bebé pasar por el canal del parto. Aunque suelen volver a su sitio, nunca quedarán igual que antes de la gestación. Por eso, tras un segundo embarazo el canal resultará más amplio y flexible, por lo que ese proceso será menos doloroso.

Respecto al expulsivo, además de contar con un canal del parto más espacioso, soléis estar más tranquilas y ya sabéis cómo actuar y cómo empujar, así que los pujos son más efectivos y, por extensión, menos numerosos.

¿Y tras el parto?

Una de las secuelas que suelen ser menos molestas después del segundo parto es la de la episiotomía. En muchos casos, ni siquiera es necesario practicarla porque la vulva se extiende más que en el primer parto, y cuando se realiza, sigue la cicatriz de la anterior, suele ser más pequeña y, por lo tanto, la incisión se cura más rápidamente.

Entre dos y cuatro días después del parto, puede aparecer lo que la Sociedad Española de Medicina General define como tristezas de la maternidad o depresión posparto leve. Es un trastorno transitorio de adaptación a la nueva situación que habitualmente desaparece a las pocas semanas.

Las propias circunstancias del postparto –grandes cambios corporales, falta de sueño, cambio total del estilo de vida…- son las que justifican su aparición. Pero tras el primero, ya os enfrentasteis a todas esas dificultades, sois conscientes de que son temporales y además os sentís más seguras de vosotras mismas y con la experiencia necesaria para superarlas, por eso es menos probable que desarrolléis esta leve depresión.

Sin embargo, no todo será un camino de rosas, porque ahora tendréis que recuperaros y cuidar de vuestro recién nacido sin desatender al hermano mayor. Tendréis menos tiempo para descansar y, después, para dedicaros a recuperar la línea, pero también contaréis con una mayor ayuda por parte de vuestra pareja, que mostrará más habilidad y menos miedo a la hora de encargarse del bebé.

Lo que se mantiene igual tanto en el primer como en el segundo parto es la posibilidad de conservar la sangre y/o del tejido del cordón umbilical de vuestros hijos mediante un proceso cómodo y sencillo.