Prepara tu hogar a prueba de bebés

bebe mirando un enchufe

Los bebés son seres de naturaleza exploradora y temeraria que no necesitan más de un segundo para provocar pequeñas catástrofes a su alrededor. Cuanto más aumenta su movilidad y su autonomía mayor es el riesgo que corren de sufrir accidentes. A lo largo de su infancia, los reflejos de los padres “salvarán” a sus hijos de incontables caídas, golpes y otros incidentes, pero, aun así, los niños se pondrán en riesgo en muchas ocasiones y de diferentes formas dependiendo de la edad que tengan en cada momento.

En torno a los seis meses el accidente más habitual son las caídas desde el cambiador o la cama, hasta los tres años los golpes, las quemaduras y los atragantamientos y hasta los seis años el mayor riesgo se encuentra en la actividad física que puede derivar en caídas, choques

Asusta ¿verdad? No os preocupéis, porque parece que los niños están hechos de goma y la mayoría de las veces se libran de estos pequeños accidentes caseros, apenas con un rasguño o con unas cuantas lágrimas. No obstante, lo mejor es que preparéis vuestra casa a prueba de niños cuando un bebé venga en camino. Para ello os recomendamos que os pongáis en su lugar literalmente. Debéis sentaros en el suelo e incluso gatear e ir comprobando hasta donde sois capaces de llegar y qué posibles peligros están a vuestro alcance: cables, enchufes, objetos cortantes, productos de limpieza, objetos pesados…

El equipo de Vidacord ha preparado una serie consejos, divididos por estancias, para ayudaros a proteger a vuestros hijos en el hogar:

Cuarto de baño

Aunque parezca obvio, nunca dejéis a un niño en la bañera sin supervisión, los pequeños pueden ahogarse con tan solo unos centímetros de agua. Para evitar resbalones y caídas, poned una alfombrilla antideslizante en el interior de la bañera y otra fuera.

Colocando protectores de grifos evitaréis que puedan golpearse o quemarse con ellos y, al mismo tiempo, que puedan abrirlos.

No coloquéis calefactores (u otros aparatos eléctricos) cerca del agua y alejad de su alcance medicamentos, tijeras, cosméticos u otros productos que puedan suponer un riesgo.

Cocina

Probablemente sea una de las estancias que reúne un mayor número de peligros en un menor espacio -cortes, golpes, quemaduras…-, por eso hay que ser especialmente cuidadosos a la hora de asegurarla.

Colocad protectores los mandos de la cocina, el horno y el microondas; bloquead los cajones y armarios que estén a su altura (sobre todo aquellos que puedan contener objetos cortantes o piezas de cristal o cerámica); utilizad siempre los fuegos interiores, no dejéis que sobresalga el mango de la sartén y no permitáis que puedan llegar hasta las ollas todavía calientes (o con aceite) y, por último, pero muy importante: guardad fuera de su alcance los productos de limpieza.

Zonas comunes

Los enchufes son como imanes para los niños, que se empeñan en introducir sus deditos para “ver qué pasa”, si queréis evitarlo, instalad protectores. Los hay que permiten seguir usando los enchufes pero que impiden que los pequeños metan los dedos. Para proteger sus deditos, también es aconsejable poner topes en las puertas de paso y en las de los armarios.

Las esquinas de las mesas y los muebles suponen también un riesgo, ya que tienen la altura perfecta para que los bebés que ya caminan puedan golpearse en la cabeza. Unos protectores adhesivos acolchados son la mejor solución.

Uno de los accidentes más frecuentes es la caída de muebles pesados sobre los pequeños; fijando las cómodas, estanterías y otros muebles de este tipo a la pared, lo evitaréis.

Las barreras de seguridad son muy útiles para impedir que accedan a las escaleras, las terrazas exteriores u otras zonas comprometidas.

 

Podríamos hacer una lista casi interminable de los posibles peligros y sus medidas de protección correspondiente, no obstante, lo que mejor protegerá a vuestros hijos será vuestro sentido común, vuestra atención constante y vuestro amor.

Baby-Led Weaning: ¿deben los bebés aprender a comer solos?

En cuestiones de maternidad y de bebés, cada niño y cada familia es un mundo. La alimentación del pequeño es siempre uno de los principales focos de atención, ya que hay diferentes métodos alimentarios que se pueden llevar a cabo en función de las necesidades del infante. Uno de ellos, el baby-led weaning, es uno de los más populares en la actualidad.

La alimentación autorregulada por el bebé, más conocida como baby-led weaning, es un método que ha cogido mucha fuerza en los últimos años. No se trata del descubrimiento del siglo, pues muchas madres o abuelas ya lo utilizaban aún sin conocer su nombre, pero sí que es una técnica alimentaria de la que cada vez se busca más información. ¿Deben los bebés aprender a comer solos? Te lo explicamos.

Baby-Led Weaning, todas sus claves

El baby-led weaning (BLW) es una forma de complementar la alimentación del niño proporcionándole alimentos enteros para que se alimente por sí mismo, autorregulando así lo que come y lo que no según su apetito y preferencias.

Dado que se trata de comida física y no en puré, no se puede llevar a cabo hasta los 6 meses, momento en el que los pediatras recomiendan ir introduciendo poco a poco alimentos para complementar la lactancia, sea a través de leche materna o artificial – en caso de que el pediatra recomiende empezar a comer sólido antes porque el niño ya esté preparado, esta técnica se puede llevar a cabo de igual manera –.

Con esa edad, los padres deben darle al niño comida hervida, ya sean verduras, carnes o pescados, sin sal u otros condimentos o salsas que puedan afectar a su salud. Las piezas deben ser de tamaño reducido y con una forma cómoda, ya que todavía el bebé no hace la pinza con los dedos y coge los alimentos abriendo la mano al completo para cerrarla posteriormente y llevárselos a la boca.

Los alimentos que el niño puede comer con esta técnica son los mismos que comería en puré o cuando los padres le dan la comida, es decir, aquellos recomendados por los pediatras según los meses.

Es importante controlar bien al niño durante toda la práctica, poniendo especial hincapié en las primeras comidas baby-led weaning, ya que es nuevo para el bebé y hay que controlar su psicomotricidad y la acción de tragar: si no están bien vigilados y los trozos debidamente cortados y blandos, pueden correr el riesgo de atragantarse.

El baby-led weaning es una técnica muy efectiva para establecer hábitos alimenticios saludables en el crío, ya que él mismo se da cuenta, desde pequeño, de cuánto debe comer y de cuáles son sus gustos y preferencias. Además, al probar (y tocar) sabores y texturas diferentes a tan corta edad, desarrollan mejor sus sentidos.

Por último, esta alimentación autosuficiente estimula el desarrollo psicomotriz del infante, ya que mejora la coordinación entre el ojo y la mano, la masticación o el propio agarre de la mano al coger y sujetar la comida.

Ahora te toca a ti contarnos. ¿Usas el baby-led weaning para alimentar a tu hijo? ¿Estás planteándote pasarte a esta técnica? Háznoslo saber en los comentarios.

Visita del Colegio de Fomento Peñamayor de Asturias a nuestro laboratorio en Madrid.

 

Hace unas semanas, recibimos en nuestras instalaciones a las alumnas del Colegio de Fomento Peñamayor, Asturias.

Durante la visita explicamos la importancia de la conservación de la sangre y el tejido del cordón umbilical, y cuál es el objetivo de nuestro trabajo.

Explicación del proceso de la criogenización de las células madre, sangre de cordón umbilical

Explicación del proceso de la criogenización de las células madre, sangre de cordón umbilical

Comenzamos con una proyección sobre las diferentes temáticas y aclaramos términos interesantes como:

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