Como aliviar las molestias de la última etapa del embarazo

Como aliviar las molestias de la última etapa del embarazo

Ya habéis superado las náuseas y los mareos, os habéis acostumbrado a las patadas y al cansancio, pero ahora camináis como un pato y os sentís como un globo aerostático. Estáis en la recta final del embarazo. Las molestias que sufrís os hacen desear que llegue el momento del parto y que podáis ver, por fin, la carita a vuestro bebé. Para echaros una mano con esas incómodas molestias, los expertos de Vidacord han preparado algunos consejos para vosotras:

Os cuesta mucho dormir

Llegadas a este punto de la gestación, cada vez os cuesta más dormir la noche entera. Los paseos al baño son frecuentes y al tumbaros boca arriba, el peso de la tripa provoca que os acabe doliendo la espalda y su volumen hace que os cueste más respirar. Dais vueltas constantemente pero no encontráis la postura perfecta.

Los especialistas recomiendan dormir sobre el lado izquierdo porque facilita el flujo circulatorio hacia el corazón y mejora el riego sanguíneo hacia los riñones, el útero y el bebé. Si, además, utilizáis una almohada de embarazo, eso reducirá la presión sobre la barriga y sobre las piernas y estaréis más cómodas.

Os falta la respiración

Entre los cambios asombrosos que se producen en vuestro cuerpo, uno de los más notables es el desplazamiento de los órganos. El crecimiento del útero y del propio bebé, hacen que los pulmones se muevan hacia arriba y que el diafragma se encuentre oprimido, por eso, cuanto más se acerca el momento del parto, más os cuesta respirar. Pero ese no es el único motivo, durante la gestación la mucosa nasal se inflama debido al aumento del riego sanguíneo y obstruye el conducto nasal.

Para mejorar estas molestias, podréis utilizar un humidificador, limpiar la nariz con suero fisiológico y no dejar de practicar algún ejercicio moderado que mantenga activo vuestro sistema respiratorio.

Vuestras digestiones son pesadas

A partir del tercer trimestre, la acidez y las malas digestiones son más frecuentes como consecuencia de la expansión del útero, que comprime el estómago y los intestinos. Al encontrarse ligeramente aplastado el estómago, la comida puede subir hacía el esófago y eso es lo que causa la sensación de acidez.

En este caso, es recomendable ingerir cantidades pequeñas cada pocas horas, de esta forma las digestiones serán más sencillas. Tratad de evitar las grasas, el café y las salsas, así como el picante. Dar un paseo tras la comida y dejar pasar un par de horas antes de iros a dormir, también os ayudarán a sentiros mejor.

Puede que estéis cansadas de todas estas molestias y que os parezca que nunca van a terminar, pero no os preocupéis, el alumbramiento está ya muy cerca y cuando tengáis a vuestro bebé en brazos olvidaréis todas las incomodidades pasadas. ¡Mucho ánimo y adelante!

¿Cómo funcionan los test de embarazo?

Como Funciona un Test de Embarazo

Antes de los test de embarazo y lo largo de la historia, ante los primeros síntomas, las mujeres siempre han buscado métodos para confirmar o descartar un embarazo. Técnicas tan variopintas o de desigual resultado como balancear un péndulo sobre el vientre o la prueba de la rana han sido utilizadas para intentar descubrir la existencia de una nueva vida.

Curiosamente, la prueba de la rana -que se empleó de forma generalizada hasta los años sesenta- se basa en la misma evidencia científica que los actuales y precisos test de embarazo: la presencia en la orina de la mujer embarazada de la hormona gonadotropina coriónica humana (hCG)

Tras diversas investigaciones, se detectó que, al inyectar la orina de una mujer encinta en una rana, la hCG causaba que el animal entrara en celo. No obstante, estas pruebas no eran totalmente fiables, ya que la cantidad de hCG debía ser lo bastante elevada como para provocar esta reacción.

Ya en la década de los setenta, los científicos liberaron a las ranas de su labor adivinatoria y crearon los primeros test caseros de embarazo, que permitieron a las mujeres conocer su estado de manera intima y sencilla.

Estos “palitos blancos” contienen una tira que reacciona ante el nivel de hCG y -tras impregnarlos con la orina- en apenas unos minutos de espera revelan la existencia o la ausencia de embarazo. En la actualidad, los test han evolucionado y algunos de ellos incluso determinan las semanas de gestación. Su fiabilidad es del 98%, sin embargo, conviene seguir una serie de recomendaciones para evitar errores de diagnóstico. El equipo de Vidacord aconseja:

  • No precipitarse a la hora de realizarlo. La hCG se manifiesta en altos niveles a partir de los 9-14 días desde la fecundación. Si el test se hace demasiado pronto es probable que el resultado sea un falso negativo, ya que la concentración de hormona podría no ser todavía detectable en la orina.
  • Comprobar la fecha de caducidad y leer atentamente las instrucciones. Se supone que, si lo acabamos de adquirir, el test debería estar en perfectas condiciones, sin embargo, es mejor cerciorarse ya que un test caducado -con toda probabilidad- dará un resultado erróneo. Asimismo, aunque la mayoría de las pruebas tienen un funcionamiento similar, conviene revisar las instrucciones para asegurarnos de que lo hacemos adecuadamente e interpretamos correctamente el resultado.
  • Mejor con la primera orina de la mañana. Aunque puede hacerse en cualquier momento del día, es recomendable utilizar la primera micción de la mañana, ya que su concentración de hCG es mayor.

Si el resultado del test es positivo, el siguiente paso será acudir al especialista para comprobar que todo marcha bien y planificar el seguimiento de la gestación. Es también un buen momento para empezar a informase sobre la posibilidad de conservar la sangre del cordón umbilical tras el parto.

Tengo diabetes gestacional ¿qué debo hacer?

Diabetes Gestacional

La diabetes gestacional es una de los trastornos más frecuentes del embarazo, se estima que una de cada diez mujeres la padecerá durante su gestación. Con un correcto seguimiento, esta dolencia no suele perjudicar ni a la mamá ni al bebé pero si no se controla adecuadamente puede tener consecuencias como: preeclamsia, probabilidad de parto prematuro, posterior diabetes, exceso de peso y riesgo de hipoglucemias en el recién nacido.

Y ¿por qué aparece la diabetes gestacional? Todas las embarazadas tienen la posibilidad de padecer esta complicación, pero existen algunos factores de riesgo que hacen a algunas mujeres más propensas a sufrirla. Ser mayor de 35 años, el sobrepeso, un historial familiar de diabetes, haber sufrido una diabetes previa, ser fumadora, tener hipertensión o síndrome de ovarios poliquísticos son algunos de los condicionantes que pueden derivar en una diabetes gestacional.

Como no suele manifestar síntomas, entre la semana 24 y la 28 se realiza una prueba sistemática a todas las embarazadas para detectarla: el test de Sullivan. Consiste en un análisis que mide los niveles de glucosa tras haber tomado una dosis de 50 gr, si el resultado es superior a 140 mg/dl se toma otra carga de 100 gr y se realiza una nueva medición tres horas después. Cualquier cifra por encima de 140 mg/dl arrojará un diagnóstico de diabetes gestacional.

Una vez que ha sido detectada, el tratamiento se centrará en controlar el nivel de glucosa en sangre mediante una dieta adecuada, ejercicio físico, y análisis periódicos. Si esto no fuera suficiente, sería necesaria la administración de insulina. Además del tratamiento prescrito por el médico, existen una serie de consejos que se pueden seguir para minimizar los efectos de esta dolencia. Los profesionales de Vidacord recomiendan:

  • Eliminar el azúcar y elegir alimentos integrales: olvídate del azúcar y de los productos procesados que lo incluyen. Los hidratos de carbono de tu dieta – pasta, arroz, pan, cereales…- deben ser integrales porque no incrementan tanto la glucosa y además llevan fibra.
  • Comer cinco veces al día con un horario regular: es mejor ingerir una menor cantidad de alimentos pero repartidos a lo largo de todo el día para que las digestiones sean más ligeras y los niveles de glucosa se mantengan estables.
  • Tomar una dieta equilibrada que incluya todo tipo de alimentos: necesitas todos los nutrientes que los diferentes alimentos pueden aportar. Come verduras, lácteos, pescado, frutas y huevos; restringe las grasas animales, pero no las elimines completamente.
  • Practicar ejercicio físico con moderación: Dedica media hora diaria a realizar un deporte adecuado a tus circunstancias, que te permita ejercitarte de manera suave. El yoga, el pilates, la natación para embarazadas o caminar regularmente te mantendrán en forma y te ayudarán a controlar tu peso y tu glucosa.

Siguiendo estrictamente el tratamiento indicado por tu ginecólogo y estos sencillos consejos, llevarás un embarazo tranquilo y lograrás la mejor recompensa posible: salud para ti y para tu bebé.