¿Cómo elegir el biberón perfecto para vuestro bebé?

bebé feliz con su biberón

¿Grandes o pequeños? ¿De vidrio o de polipropileno? ¿Biberón con tetina de silicona o de látex? Son las grandes dudas que os asaltan cuando estáis preparando la canastilla para vuestro futuro bebé. Y es que el universo de los biberones es amplio y complejo; prácticamente existe un biberón para cada etapa, para cada tipo de alimentación y casi…para cada niño.

El equipo de Vidacord quiere facilitaros la información que necesitáis para tomar la mejor decisión, así que vayamos por partes. El criterio más importante a la hora de elegir un biberón, es la edad del lactante, porque en función de ello, necesitará un menor o mayor volumen de leche y el tamaño del biberón y el tipo de la tetina deberá ir acorde con esa cantidad:

  • Recién nacidos: al principio tu bebe realizará entre ocho y doce tomas al día e irá aumentando paulatinamente la leche que ingiere, el primer día necesitará apenas unos pocos mililitros, pero antes de los tres meses ya tomará unos 120 ml. Así que los más recomendables son los que tienen una capacidad de entre 60 ml y 120 ml y las tetinas aconsejadas las de flujo lento, que simplifican la succión del niño.
  • Mayores de tres meses: con esta edad hará menos tomas diarias (unas 5 o 6) pero beberá una mayor proporción de leche (hasta 180ml), así que las tetinas más convenientes son las de flujo medio, porque el bebé se vuelve más glotón y quiere que salga más leche. El tamaño ideal de biberón será el de 240 ml.
  • Entre seis y doce meses: vuestro bebé ya es un profesional del biberón, cada vez espaciará más las tomas y podrá ingerir hasta 350 ml, así que esa es la capacidad máxima indicada para este período. La tetina deberá permitir pasar líquidos más densos, porque en torno a los seis meses introduciréis los cereales.

La otra cuestión que debéis considerar es la del material de fabricación, tanto el del vaso del biberón como el de la tetina:

  • Los biberones de vidrio son más utilizados durante los primeros meses del bebé, especialmente en los prematuros. El motivo es que el vidrio impide la presencia de gérmenes y conserva mejor la leche. Además, cuando se esterilizan el resultado es más higiénico. No absorbe olores y resiste bien las variaciones de temperatura.
  • Cuando tienen varios meses su sistema inmunológico está reforzado, así que ya no es precisa una higiene tan extrema. Además, los niños se vuelven más activos y empiezan a agarrar ellos solos los biberones y a lanzaros lejos para probar su fuerza. Así que en esta etapa son más adecuados los biberones irrompibles de polipropileno. Comprobad, antes de comprar cualquier biberón de material plástico, que no contiene Bisfenol A (BPA)

Lo que debéis tener claro es que estos consejos son una mera orientación, en la práctica quien decidirá cuál es el mejor biberón, será vuestro propio hijo. Y no os preocupéis, sabrá haceros entender cuál es el que aborrece y cuál es su favorito. ¡Los bebes son pequeños pero muy listos!

Consejos para “dar el gran salto”: de la cuna a la cama

El salto de la cuna a la cama

¿Habéis sorprendido a vuestro pequeño tratando de escalar los barrotes o haciendo una montaña de peluches para escapar de la cuna? No cabe duda, ha llegado el momento de pasarle a una cama “de mayores”, antes de que en uno de sus intrépidos intentos acabe por daros un susto.

Quizá os parezca demasiado pronto, -hace nada era una criaturita recién nacida que solo sabía comer y dormir, ¿verdad? –  pero, aunque cada niño tiene su propio ritmo, lo habitual es que se aburran de su cuna entre los 2 y los 3 años.

Intentar salir de la cuna puede ser una señal, pero no es inequívoca, ya que a veces, lo único que sucede es que quieren probar su habilidad para escabullirse de un sitio complicado, pero no desean dejar de dormir en su camita.

En ocasiones, es el propio niño quien os lo pide con su “lengua de trapo”: “quiero `mimir´ en una cama”. Esto suele suceder, sobre todo, en el caso de hermanos pequeños, que están deseando dormir en una cama de verdad cómo sus hermanos mayores.

Pero, el motivo indiscutible del cambio a la cama es comprobar que la cuna se le ha quedado pequeña a “vuestro grandullón”, que ya choca con la cabeza o con los pies o que golpea con los barrotes laterales cuando se gira mientras duerme. El equipo de Vidacord ha elaborado varias recomendaciones para que el cambio sea suave y no descoloque al niño:

  • Evitar que coincida con situaciones que puedan incrementar el estrés del pequeño: la llegada de un hermanito, el abandono del pañal…, etc.
  • Contar con vuestro hijo a la hora de desmontar y guardar la cuna y de elegir el tipo de cama o las sábanas; así sentirá que forma parte del proceso y lo asumirá mejor.
  • Es importante que la cama elegida no sea demasiado alta para que pueda subir y bajar con facilidad y que lleve una barrera incorporada (o que instaléis una si no la lleva) que impida que el niño pueda caerse.
  • Colocad la cama en el lugar que ocupaba la cuna y cread un entorno acogedor. Aunque guardéis la cuna, los peluches deben seguir acompañando a su mejor amigo: vuestro peque. Una pequeña estantería con sus cuentos favoritos o una mesita baja con pinturas y papel, completarán un ambiente en el que vuestro hijo se sentirá seguro y tranquilo.
  • Para crear un refuerzo positivo, podéis iniciar nuevos rituales nocturnos que vayan asociados a la cama, como leer un cuento antes de dormir o dar las buenas noches y arropar a los peluches que duerman con él.

Lo más importante es que sea una transición natural y que el niño lo haga convencido e ilusionado, así se convertirá en un paso positivo de su desarrollo.