Usar el chupete ¿sí o no? Esa es la cuestión

Bebe Con Chupete

Algunos padres le llaman “la niñera mágica” porque tranquiliza inmediatamente a sus bebés, otros son totalmente contrarios a su uso porque creen que puede perjudicar a la lactancia materna, pero la gran mayoría los utiliza de forma habitual: estamos hablando de los chupetes.

A lo largo de la historia se emplearon diferentes “instrumentos” destinados a tranquilizar el impulso de succión de los bebés, pero el primer chupete, tal y como lo conocemos, se patentó en 1901 y desde entonces ha tenido partidarios y detractores.

Entre los inconvenientes que se le atribuyen destacan:

Complicaciones en la lactancia y reducción del tiempo de amamantamiento

Con el chupete, el bebe tiene que abrir la boca mucho menos que con el pecho materno, por eso cabe el riesgo de que se acostumbre a succionar como si lo hiciera con un chupete y luego no sea capaz de agarrarse correctamente al pecho, esto se denomina síndrome de confusión tetina-pezón.

Además, como se suele cansar rápido de mamar, si en vez de darle el pecho, se le ofrece el chupete, es probable que se quede dormido y pierda una toma.

Problemas dentales

La utilización del chupete puede provocar deformaciones en el paladar y retrasar el crecimiento de maxilares, además puede conllevar maloclusiones dentales y el crecimiento incorrecto de los dientes delanteros. A la larga, las distorsiones en la cavidad oral podrían incluso ser la causa de alteraciones en el habla. No obstante, si el chupete se retira a tiempo (antes de los tres años), todos estos cambios en la dentadura infantil son reversibles.

Pero no todo son inconvenientes, entre las ventajas que se han observado sobresalen:

Reducción del riesgo de muerte súbita

Aunque sus causas no han sido totalmente descubiertas, parece que la muerte súbita del bebé está relacionada con un fallo en el sistema cardiaco del niño y con su incapacidad para despertarse cuando tiene dificultades para respirar o sufre una caída repentina de la presión arterial. Un estudio del Instituto de Investigación Médica de la Universidad de Monash en Australia concluyó que el chupete mejora el ritmo cardíaco del bebé y esto ayuda a evitar la muerte súbita.

Calma el llanto y tranquiliza

El chupete hace que el bebé se sienta mejor y le aporta sensación de seguridad cuando su madre no está cerca. Mediante la succión, reduce el estrés y libera endorfinas, las hormonas de la felicidad. Asimismo, le ayuda a reducir la sensación de dolor, es por eso que en las unidades neonatales se recomienda su uso durante procedimientos que puedan ser dolorosos (siempre y cuando la madre no esté presente para ofrecerle el pecho): analíticas, prueba del talón…, etc.

La decisión de usar o no el chupete es algo muy personal que depende de cada familia y, sobre todo, de cada bebé. No obstante, existen una serie de consejos que es recomendable seguir:

  • No ofrecerlo durante el primer mes de vida a niños que estén siendo amamantados para evitar la confusión tetina-pezón.
  • No untarlo nunca en azúcar, miel o medicamentos, eso puede incrementar el riesgo de caries.
  • Mantener una buena higiene del chupete, lavándolo con agua y jabón neutro y esterilizándolo en frío o caliente, sobre todo durante los primeros meses.
  • Para facilitar la higiene, alternar varios chupetes y sustituirlos, como máximo, cada dos meses.
  • Para evitar perderlos, pueden engancharse a la ropa del bebé con broches pinza homologados, ya que el uso de cadenas y cintas, alrededor del cuello, o de broches pinza no homologados puede causar accidentes.
  • A partir del año ofrecerlo solamente en momentos puntuales: para dormir o cuando el pequeño esté muy nervioso.
  • Hacia los dos años llega el momento de abandonar el chupete. Una buena forma es hacer entender al niño que él ya es mayor y que el chupete es cosa de bebés. Es preferible que la retirada sea progresiva y que sea el propio niño quien se “despida” de su chupete.

El chupete no está contraindicado, pero tampoco es obligatorio, de hecho, hay niños –sobre todo aquellos que se alimentan lactancia materna- que lo rechazan. No obstante, siempre que se use adecuadamente, puede mejorar el bienestar del bebé sin causarle ningún perjuicio.

¿Mi bebé ha nacido sano? primeras pruebas médicas

Bebe Sano

Tras meses de espera y un parto agotador por fin ha nacido y descansa en tus brazos. Mientras lo observas con amor piensas: ¿estará bien? ¿estará sano? No te preocupes, los profesionales sanitarios que te han atendido se van a encargar de hacerle una serie de pruebas para comprobar que tu bebé está perfectamente y no necesita cuidados médicos adicionales.

En los primeros momentos tras el nacimiento el bebé debe estar piel con piel con su madre, por eso, se le hacen varias pruebas allí mismo, sin necesidad de separarlos:

El test de Apgar

Es un reconocimiento no invasivo que analiza cinco aspectos de la salud del bebé: su coloración (que debe ser rosada), su frecuencia cardíaca (más de 100 latidos por minuto), su tono muscular (flexión de las extremidades), sus reflejos (debe reaccionar ante un ligero pellizco o una palmada) y su respiración (que llore y respire sin problemas) Se hace al minuto de nacer y se repite cinco minutos después.

Pinzamiento del cordón y extracción de sangre

Tras cortar el cordón umbilical, se toman dos muestras de sangre para llevar a cabo dos análisis imprescindibles para el recién nacido: precisar el grupo sanguíneo y el Rh y examinar los gases y el pH (necesario para saber el grado de oxigenación al nacer)

Este es también el momento para extraer la sangre y el tejido del cordón umbilical si los padres han decidido conservar las células madre de su hijo. Para ello se utilizará un dispositivo especial de recogida que mantendrá las muestras hasta que sean enviadas al banco de sangre de cordón y posteriormente congeladas.

A partir de 48 horas después del parto, mientras la mamá y el pequeño se recuperan antes de recibir el alta, se le efectuarán estos exámenes al recién nacido:

Otoemisiones acústicas

Es un test que permite diagnosticar hipoacusia o sordera en las fases más tempranas. Consiste en poner una reducida sonda en el oído externo del bebé y emitir un sonido. Ante este estímulo, el oído interno (cóclea o caracol) genera una serie de ruidos (otoemisiones) que son registradas en un monitor. Si no se detectaran esos ruidos podría ser un indicativo de sordera, pero sería necesario realizar más pruebas para confirmarlo.

Prueba del talón

Con la extracción de una gota de sangre del talón del bebé pueden diagnosticarse hasta 24 enfermedades congénitas endocrinas y metabólicas. Posteriormente, la muestra se analiza en un laboratorio centralizado de cada comunidad autónoma y los padres reciben los resultados en casa pasados unos 20 días.

Gracias a estas pruebas los médicos descartarán que tu pequeño padezca alguna enfermedad o podrán detectarla de manera muy precoz y así tratarla con mayor efectividad y minimizar sus efectos.

La ecografía: una ventana hacia el futuro

Ecografia embarazo

Desde siempre las mamás han querido conocer detalles acerca de su futuro bebé antes de su nacimiento. Antiguamente, aplicaban supersticiones para conocer el sexo y hacían suposiciones sobre su probable tamaño o incluso sobre su carácter en función de cuestiones arbitrarias como la apariencia de la tripa o el ciclo de la Luna.

Pero no fue hasta la generalización de las ecografías cuando por fin se pudieron averiguar estas cuestiones de forma real. La ecografía es un procedimiento de diagnóstico médico que genera imágenes bidimensionales o tridimensionales mediante ultrasonidos.

Se trata de una prueba no invasiva que permite acciones tan importantes como: confirmar un embarazo, conocer si existe más de un embrión, estimar las semanas de gestación, diagnosticar posibles malformaciones congénitas o realizar mediciones del feto para comprobar que su crecimiento es normal.

En los últimos años, -además de su finalidad médica-, las ecografías han dado un paso adelante y se han convertido en un instrumento de carácter emocional. Las nuevas técnicas en 3D y 4D hacen posible ver -en tiempo real- el aspecto aproximado del bebé en el interior del útero, en imágenes fijas o en movimiento. Ha pasado de ser algo inimaginable a convertirse en una cita prácticamente imprescindible para los futuros papás.

Pero ¿cuántas ecografías se realizan a lo largo del embarazo? Desde Vidacord, te lo explicamos:

Caso aparte son los embarazos de alto riesgo o las gestaciones múltiples, que llevan asociadas un mayor número de ecografías y un seguimiento más exhaustivo, pero -según la Sociedad Española de Ginecología- lo estipulado durante una gestación sin complicaciones son tres ecografías, una en cada trimestre del embarazo.

La primera, en la semana 12, es la más importante porque sirve para descartar posibles malformaciones. La segunda, se lleva a cabo en la semana 20 y se utiliza para valorar la morfología del feto. Es una de las más esperadas por los padres porque suele mostrar el sexo del bebé. Por último, en la semana 32, la ecografía final comprobará el estado de la placenta y el crecimiento fetal.

La tecnología avanza imparable y las ecografías cada vez son más precisas y realistas, sin embargo, por mucho que se aproximen a la realidad algo que nunca podrán reproducir es la sensación de ver por primera vez la carita de tu bebé recién nacido, eso es inimitable.