Tercer trimestre de embarazo: llega la recta final

Futuro padre tocando la tripa de su mujer embarazada en el tercer trimestre

Ya habéis superado la mayor parte del embarazo y no podéis aguantar las ganas de verle la carita a vuestro pequeñín. Sin embargo, deberéis tener una dosis extra de paciencia porque aún quedan unos meses para que llegue ese momento y no van a ser del todo fáciles.

Uno de los problemas que se suelen dar en esta etapa es la aparición de molestias gástricas, como acidez, ardores o reflujos, provocadas por el desplazamiento del estómago y los intestinos, debido al desarrollo del útero. Tratad de hacer comidas frecuentes y ligeras, no toméis picantes, especias o grasas y decantaros por cocinar al horno o al vapor, así también evitaréis un aumento excesivo de peso.

Con 28 semanas, vuestro bebé habrá superado el kilo y vosotras habréis engordado unos cuantos más. Así que os sentiréis más pesadas y menos ágiles.

Esta sobrecarga, unida a la acción de las hormonas hará que estéis más cansadas, si además tratáis de seguir llevando el mismo ritmo de vida que antes del embarazo os sentiréis doblemente fatigadas. Tomaros las cosas con más calma, evitad los esfuerzos excesivos, echad pequeñas siestas durante el día y sobre todo tratad de descansar por las noches.

Esto último puede que vuelva complicado. A estas alturas, muchas embarazadas comienzan a sufrir insomnio nocturno, provocado por los constantes movimientos del feto y por la necesidad imperiosa de acudir al baño varias veces durante la noche. Es aconsejable dormir sobre el lado izquierdo y apoyarse en una almohada de embarazo, que os ayudará a acomodar vuestro cuerpo y a sentir menos presión.

Pero puede que las molestias físicas no sean las únicas que os quiten el sueño. Es probable que comencéis a experimentar inquietud ante la inminencia del parto y el cambio que supondrá la llegada de esa personita tan especial a vuestras vidas. Tratad de no preocuparos en exceso, una buena forma de tranquilizaros y de sentir que tenéis un mayor control sobre la situación es planificando todo lo que esté en vuestras manos. Ahora es un buen momento, por ejemplo, para organizar la recogida de la sangre del cordón umbilical, que se realizará inmediatamente después de dar a luz. Así os aseguraréis de conservar las células madre de vuestro bebé para el futuro.

A lo largo del embarazo podéis llegar a sentiros doloridas, agotadas o incómodas y tener la sensación de que no acabará nunca. Tened paciencia y tratad de animaros, estáis a punto de concluir una de las aventuras más bonitas de vuestra vida que tendrá el desenlace más maravilloso: la llegada al mundo de vuestro bebé.

¿Cómo elegir el biberón perfecto para vuestro bebé?

bebé feliz con su biberón

¿Grandes o pequeños? ¿De vidrio o de polipropileno? ¿Biberón con tetina de silicona o de látex? Son las grandes dudas que os asaltan cuando estáis preparando la canastilla para vuestro futuro bebé. Y es que el universo de los biberones es amplio y complejo; prácticamente existe un biberón para cada etapa, para cada tipo de alimentación y casi…para cada niño.

El equipo de Vidacord quiere facilitaros la información que necesitáis para tomar la mejor decisión, así que vayamos por partes. El criterio más importante a la hora de elegir un biberón, es la edad del lactante, porque en función de ello, necesitará un menor o mayor volumen de leche y el tamaño del biberón y el tipo de la tetina deberá ir acorde con esa cantidad:

  • Recién nacidos: al principio tu bebe realizará entre ocho y doce tomas al día e irá aumentando paulatinamente la leche que ingiere, el primer día necesitará apenas unos pocos mililitros, pero antes de los tres meses ya tomará unos 120 ml. Así que los más recomendables son los que tienen una capacidad de entre 60 ml y 120 ml y las tetinas aconsejadas las de flujo lento, que simplifican la succión del niño.
  • Mayores de tres meses: con esta edad hará menos tomas diarias (unas 5 o 6) pero beberá una mayor proporción de leche (hasta 180ml), así que las tetinas más convenientes son las de flujo medio, porque el bebé se vuelve más glotón y quiere que salga más leche. El tamaño ideal de biberón será el de 240 ml.
  • Entre seis y doce meses: vuestro bebé ya es un profesional del biberón, cada vez espaciará más las tomas y podrá ingerir hasta 350 ml, así que esa es la capacidad máxima indicada para este período. La tetina deberá permitir pasar líquidos más densos, porque en torno a los seis meses introduciréis los cereales.

La otra cuestión que debéis considerar es la del material de fabricación, tanto el del vaso del biberón como el de la tetina:

  • Los biberones de vidrio son más utilizados durante los primeros meses del bebé, especialmente en los prematuros. El motivo es que el vidrio impide la presencia de gérmenes y conserva mejor la leche. Además, cuando se esterilizan el resultado es más higiénico. No absorbe olores y resiste bien las variaciones de temperatura.
  • Cuando tienen varios meses su sistema inmunológico está reforzado, así que ya no es precisa una higiene tan extrema. Además, los niños se vuelven más activos y empiezan a agarrar ellos solos los biberones y a lanzaros lejos para probar su fuerza. Así que en esta etapa son más adecuados los biberones irrompibles de polipropileno. Comprobad, antes de comprar cualquier biberón de material plástico, que no contiene Bisfenol A (BPA)

Lo que debéis tener claro es que estos consejos son una mera orientación, en la práctica quien decidirá cuál es el mejor biberón, será vuestro propio hijo. Y no os preocupéis, sabrá haceros entender cuál es el que aborrece y cuál es su favorito. ¡Los bebes son pequeños pero muy listos!

¿El parto y la recuperación son más fáciles tras un segundo embarazo?

Madre con bebé en brazos y su hija de 3 años

Eso es lo que os dice todo el mundo, que en los partos posteriores al primero todo es más sencillo, porque vuestro cuerpo ya ha pasado por todo ese proceso y además contáis con algo sumamente valioso que no teníais la primera vez: la experiencia.

Aunque cada mujer, cada cuerpo y cada embarazo es diferente, lo cierto es que los estudios demuestran que, a partir del segundo parto, el tiempo de dilatación se reduce y el expulsivo es más fácil y rápido.

Esto tiene una explicación fisiológica. Durante el primer parto, los músculos y los tejidos se estiran mucho para permitir al bebé pasar por el canal del parto. Aunque suelen volver a su sitio, nunca quedarán igual que antes de la gestación. Por eso, tras un segundo embarazo el canal resultará más amplio y flexible, por lo que ese proceso será menos doloroso.

Respecto al expulsivo, además de contar con un canal del parto más espacioso, soléis estar más tranquilas y ya sabéis cómo actuar y cómo empujar, así que los pujos son más efectivos y, por extensión, menos numerosos.

¿Y tras el parto?

Una de las secuelas que suelen ser menos molestas después del segundo parto es la de la episiotomía. En muchos casos, ni siquiera es necesario practicarla porque la vulva se extiende más que en el primer parto, y cuando se realiza, sigue la cicatriz de la anterior, suele ser más pequeña y, por lo tanto, la incisión se cura más rápidamente.

Entre dos y cuatro días después del parto, puede aparecer lo que la Sociedad Española de Medicina General define como tristezas de la maternidad o depresión posparto leve. Es un trastorno transitorio de adaptación a la nueva situación que habitualmente desaparece a las pocas semanas.

Las propias circunstancias del postparto –grandes cambios corporales, falta de sueño, cambio total del estilo de vida…- son las que justifican su aparición. Pero tras el primero, ya os enfrentasteis a todas esas dificultades, sois conscientes de que son temporales y además os sentís más seguras de vosotras mismas y con la experiencia necesaria para superarlas, por eso es menos probable que desarrolléis esta leve depresión.

Sin embargo, no todo será un camino de rosas, porque ahora tendréis que recuperaros y cuidar de vuestro recién nacido sin desatender al hermano mayor. Tendréis menos tiempo para descansar y, después, para dedicaros a recuperar la línea, pero también contaréis con una mayor ayuda por parte de vuestra pareja, que mostrará más habilidad y menos miedo a la hora de encargarse del bebé.

Lo que se mantiene igual tanto en el primer como en el segundo parto es la posibilidad de conservar la sangre y/o del tejido del cordón umbilical de vuestros hijos mediante un proceso cómodo y sencillo.