Células madre vegetales, reparadoras de la piel tras el embarazo

Células madre vegetales, reparadoras de la piel tras el embarazo

Factores de crecimiento epitelial, ácidos grasos polioxigenados…, estos complicados términos dan nombre a los elementos que la ciencia cosmética está constantemente creando y descubriendo, con un único objetivo: mejorar la apariencia de la piel.

Una de las sustancias que está demostrando un elevado potencial reparador de los tejidos epidérmicos son las células madre de origen vegetal o células meristemáticas.

En los seres vivos, las células madre dan origen al resto de células, reemplazan a las que desaparecen en el ciclo de recambio celular y tienen la increíble capacidad de reconstruir órganos y tejidos. Su trascendencia es tal que las células madre, procedentes de la sangre del cordón umbilical, se están utilizando actualmente para el tratamiento de enfermedades del sistema inmunológico y enfermedades graves de la sangre. Su recogida, tras el parto, es un proceso sencillo e inocuo para la madre y el recién nacido.

Potencial natural

Por su parte, el uso de las células madre vegetales presenta una dimensión más estética: su aplicación reactiva la estructura celular de la piel para corregir daños y frenar el envejecimiento. Los científicos han descubierto que las procedentes de las leguminosas, la soja y la granada son especialmente eficaces para favorecer la síntesis de colágeno y la elastina, un proceso clave para evitar la aparición de estrías en el embarazo.

Durante ese periodo la piel se estira considerablemente -especialmente en zonas como el vientre y el pecho- y esa excesiva distensión provoca la rotura de las fibras de sostén de la dermis, dando lugar a las estrías. La aplicación de fórmulas que contienen células madre vegetales favorece la elasticidad de la piel y la reestructuración del tejido conectivo, reduciendo así los daños en la piel.

Cremas como la Emulsión Corporal de Carmenta incorporan componentes activos de células madre vegetales -extraídos y cultivados mediante las técnicas más vanguardistas-, pero también otros avances cosméticos como los ya mencionados factores de crecimiento epitelial y los aceites grasos polioxigenados. La suma de estos ingredientes da lugar a compuestos altamente nutritivos, de gran eficacia reestructurarte y reafirmante, perfectos para el cuidado de la piel durante el embarazo y el posparto.

Papás en el paritorio ¿Cuál es su papel?

El papel del papá en el paritorio

Un hombre nervioso recorre insistentemente el pasillo de un hospital mientras fuma un cigarro tras otro. Afortunadamente, esta es una escena de tiempos pasados que refleja lo único que podían hacer los futuros papás mientras sus mujeres daban a luz en el paritorio.

Actualmente, vuestro papel ha cambiado de forma radical. Prácticamente todas las parejas desean estar juntas en el momento de traer al mundo a su bebé, porque ya que lo han creado juntos ¿qué mejor que darle juntos la bienvenida?

 

Apoyo incondicional

 

La culminación del parto, con la llegada del bebé, puede convertirse en el instante más importante de sus vidas para muchas parejas. Pero el resto del proceso no es un camino de rosas y los papás acompañantes tenéis que estar mentalizados de que presenciaréis situaciones desagradables y que veréis a vuestras parejas de una forma en la que nunca las habíais visto. Debéis prepararos para no dejaros superar por el cansancio y las emociones y estar listos para animar y apoyar a la madre incondicionalmente.

No es necesario que tengáis conocimientos médicos, porque para eso ya está el equipo de profesionales que atiende el parto. Las únicas medicinas que necesitaréis serán el cariño y el sentido del humor. Si, utilizar el sentido del humor ayudará a superar las horas de dolores y esfuerzos y puede ser la clave para salir de algunas situaciones emocionalmente complicadas. Y, respecto al cariño, es fundamental, porque la madre se encontrará especialmente vulnerable y nada la hará sentir mejor que un beso o una mano amorosa que la acaricie y la sostenga en los peores momentos.

 

Escuchar y ayudar

 

También seréis los intermediarios entre la madre y el personal del centro y deberéis aseguraros de que sus necesidades sean atendidas, aunque siempre de forma educada y tranquila. Por ejemplo, tras el alumbramiento, seréis los encargados de recordar a la matrona que habéis decidido conservar la sangre del cordón umbilical.

Ayudarle con la respiración, darle un masaje, refrescarle la frente…, en definitiva, escucharla y ponerse a su disposición, ese es el papel del papá en el paritorio, ese es vuestro papel. Lo más importante es que el bebé nazca sano y ella es la única que puede conseguirlo…, con vuestra inestimable ayuda, claro.

No temáis a los dolores del parto: métodos para reducirlos

Dolores del Parto

Uno de los temores más habituales de las embarazadas es el de sentir dolor durante el parto. El dolor siempre ha sido uno de los mayores estigmas de este momento crucial y parecía inevitable que las mujeres tuvieran que pasar por ello antes de abrazar a su bebé.

Afortunadamente los tiempos han cambiado y, en tan solo un par de generaciones, se han desarrollado efectivos métodos para evitar que tengáis que experimentar el dolor que vuestras madres superaron al traeros al mundo.

La medida más extendida y eficaz es la analgesia epidural. Es una anestesia local que se inyecta a través de un catéter en la espalda, en el espacio epidural. Elimina totalmente el dolor, pero tiene la desventaja de que reduce la movilidad de la embarazada. Una alternativa es la walking epidural, una técnica que permite a la mujer levantarse, caminar o sentarse en una silla durante la primera fase del parto, al tiempo que se consigue una disminución del dolor.

La inhalación de óxido nitroso, (oxígeno + protóxido de nitrógeno), logra un alivio parcial del dolor. El gas de la risa, es un analgésico totalmente inocuo para la mamá y para el bebé que se puede aplicar desde las primeras fases del parto hasta el alumbramiento, no reduce la movilidad y no afecta a la lactancia.

Otra terapia, poco conocida pero útil durante la primera fase de dilatación es la Estimulación Eléctrica Transcutánea (TENS). Consiste en la administración de corrientes eléctricas –mediante unos electrodos situados en la espalda- que bloquean los estímulos dolorosos y aumentan los niveles de endorfinas. Aunque su efecto analgésico es limitado permite el movimiento, el manejo por parte de la embarazada y no afecta a la consciencia.

Una opción que se está popularizando es la del parto en el agua. Está demostrado que sumergirse en agua caliente relaja y reduce el dolor. Se puede realizar solamente durante la dilatación o -si la mujer lo decide y la situación es favorable- el nacimiento puede producirse dentro del agua. Para iniciar este tratamiento, es necesario que el embarazo y parto hayan sido de bajo riesgo, que la mujer no haya pasado por cesáreas anteriores y que el parto esté en marcha, con contracciones regulares y con una dilatación mínima de 4-6 cm. Si os estáis planteando recoger la sangre del cordón, es importante que sepáis que es un procedimiento incompatible con el parto en el agua.

No todos los métodos están disponibles en todos los hospitales, por eso, si tenéis claro cuál queréis utilizar, es conveniente que os informéis primero y preparéis un plan de parto indicando vuestras preferencias.