Papás en el paritorio ¿Cuál es su papel?

El papel del papá en el paritorio

Un hombre nervioso recorre insistentemente el pasillo de un hospital mientras fuma un cigarro tras otro. Afortunadamente, esta es una escena de tiempos pasados que refleja lo único que podían hacer los futuros papás mientras sus mujeres daban a luz en el paritorio.

Actualmente, vuestro papel ha cambiado de forma radical. Prácticamente todas las parejas desean estar juntas en el momento de traer al mundo a su bebé, porque ya que lo han creado juntos ¿qué mejor que darle juntos la bienvenida?

 

Apoyo incondicional

 

La culminación del parto, con la llegada del bebé, puede convertirse en el instante más importante de sus vidas para muchas parejas. Pero el resto del proceso no es un camino de rosas y los papás acompañantes tenéis que estar mentalizados de que presenciaréis situaciones desagradables y que veréis a vuestras parejas de una forma en la que nunca las habíais visto. Debéis prepararos para no dejaros superar por el cansancio y las emociones y estar listos para animar y apoyar a la madre incondicionalmente.

No es necesario que tengáis conocimientos médicos, porque para eso ya está el equipo de profesionales que atiende el parto. Las únicas medicinas que necesitaréis serán el cariño y el sentido del humor. Si, utilizar el sentido del humor ayudará a superar las horas de dolores y esfuerzos y puede ser la clave para salir de algunas situaciones emocionalmente complicadas. Y, respecto al cariño, es fundamental, porque la madre se encontrará especialmente vulnerable y nada la hará sentir mejor que un beso o una mano amorosa que la acaricie y la sostenga en los peores momentos.

 

Escuchar y ayudar

 

También seréis los intermediarios entre la madre y el personal del centro y deberéis aseguraros de que sus necesidades sean atendidas, aunque siempre de forma educada y tranquila. Por ejemplo, tras el alumbramiento, seréis los encargados de recordar a la matrona que habéis decidido conservar la sangre del cordón umbilical.

Ayudarle con la respiración, darle un masaje, refrescarle la frente…, en definitiva, escucharla y ponerse a su disposición, ese es el papel del papá en el paritorio, ese es vuestro papel. Lo más importante es que el bebé nazca sano y ella es la única que puede conseguirlo…, con vuestra inestimable ayuda, claro.

No temáis a los dolores del parto: métodos para reducirlos

Dolores del Parto

Uno de los temores más habituales de las embarazadas es el de sentir dolor durante el parto. El dolor siempre ha sido uno de los mayores estigmas de este momento crucial y parecía inevitable que las mujeres tuvieran que pasar por ello antes de abrazar a su bebé.

Afortunadamente los tiempos han cambiado y, en tan solo un par de generaciones, se han desarrollado efectivos métodos para evitar que tengáis que experimentar el dolor que vuestras madres superaron al traeros al mundo.

La medida más extendida y eficaz es la analgesia epidural. Es una anestesia local que se inyecta a través de un catéter en la espalda, en el espacio epidural. Elimina totalmente el dolor, pero tiene la desventaja de que reduce la movilidad de la embarazada. Una alternativa es la walking epidural, una técnica que permite a la mujer levantarse, caminar o sentarse en una silla durante la primera fase del parto, al tiempo que se consigue una disminución del dolor.

La inhalación de óxido nitroso, (oxígeno + protóxido de nitrógeno), logra un alivio parcial del dolor. El gas de la risa, es un analgésico totalmente inocuo para la mamá y para el bebé que se puede aplicar desde las primeras fases del parto hasta el alumbramiento, no reduce la movilidad y no afecta a la lactancia.

Otra terapia, poco conocida pero útil durante la primera fase de dilatación es la Estimulación Eléctrica Transcutánea (TENS). Consiste en la administración de corrientes eléctricas –mediante unos electrodos situados en la espalda- que bloquean los estímulos dolorosos y aumentan los niveles de endorfinas. Aunque su efecto analgésico es limitado permite el movimiento, el manejo por parte de la embarazada y no afecta a la consciencia.

Una opción que se está popularizando es la del parto en el agua. Está demostrado que sumergirse en agua caliente relaja y reduce el dolor. Se puede realizar solamente durante la dilatación o -si la mujer lo decide y la situación es favorable- el nacimiento puede producirse dentro del agua. Para iniciar este tratamiento, es necesario que el embarazo y parto hayan sido de bajo riesgo, que la mujer no haya pasado por cesáreas anteriores y que el parto esté en marcha, con contracciones regulares y con una dilatación mínima de 4-6 cm. Si os estáis planteando recoger la sangre del cordón, es importante que sepáis que es un procedimiento incompatible con el parto en el agua.

No todos los métodos están disponibles en todos los hospitales, por eso, si tenéis claro cuál queréis utilizar, es conveniente que os informéis primero y preparéis un plan de parto indicando vuestras preferencias.

¿Mi bebé ha nacido sano? primeras pruebas médicas

Bebe Sano

Tras meses de espera y un parto agotador por fin ha nacido y descansa en tus brazos. Mientras lo observas con amor piensas: ¿estará bien? ¿estará sano? No te preocupes, los profesionales sanitarios que te han atendido se van a encargar de hacerle una serie de pruebas para comprobar que tu bebé está perfectamente y no necesita cuidados médicos adicionales.

En los primeros momentos tras el nacimiento el bebé debe estar piel con piel con su madre, por eso, se le hacen varias pruebas allí mismo, sin necesidad de separarlos:

El test de Apgar

Es un reconocimiento no invasivo que analiza cinco aspectos de la salud del bebé: su coloración (que debe ser rosada), su frecuencia cardíaca (más de 100 latidos por minuto), su tono muscular (flexión de las extremidades), sus reflejos (debe reaccionar ante un ligero pellizco o una palmada) y su respiración (que llore y respire sin problemas) Se hace al minuto de nacer y se repite cinco minutos después.

Pinzamiento del cordón y extracción de sangre

Tras cortar el cordón umbilical, se toman dos muestras de sangre para llevar a cabo dos análisis imprescindibles para el recién nacido: precisar el grupo sanguíneo y el Rh y examinar los gases y el pH (necesario para saber el grado de oxigenación al nacer)

Este es también el momento para extraer la sangre y el tejido del cordón umbilical si los padres han decidido conservar las células madre de su hijo. Para ello se utilizará un dispositivo especial de recogida que mantendrá las muestras hasta que sean enviadas al banco de sangre de cordón y posteriormente congeladas.

A partir de 48 horas después del parto, mientras la mamá y el pequeño se recuperan antes de recibir el alta, se le efectuarán estos exámenes al recién nacido:

Otoemisiones acústicas

Es un test que permite diagnosticar hipoacusia o sordera en las fases más tempranas. Consiste en poner una reducida sonda en el oído externo del bebé y emitir un sonido. Ante este estímulo, el oído interno (cóclea o caracol) genera una serie de ruidos (otoemisiones) que son registradas en un monitor. Si no se detectaran esos ruidos podría ser un indicativo de sordera, pero sería necesario realizar más pruebas para confirmarlo.

Prueba del talón

Con la extracción de una gota de sangre del talón del bebé pueden diagnosticarse hasta 24 enfermedades congénitas endocrinas y metabólicas. Posteriormente, la muestra se analiza en un laboratorio centralizado de cada comunidad autónoma y los padres reciben los resultados en casa pasados unos 20 días.

Gracias a estas pruebas los médicos descartarán que tu pequeño padezca alguna enfermedad o podrán detectarla de manera muy precoz y así tratarla con mayor efectividad y minimizar sus efectos.