Un medicamento celular español reduce drásticamente la mortalidad de los pacientes críticos por COVID-19

La insuficiencia respiratoria hipóxica aparece en el 4-19% de pacientes con COVID-19, especialmente en aquellos que presentan factores de riesgo como edad avanzada,  sexo masculino, diabetes, cáncer o un estado de inmunosupresión. Los principales paliativos para el distrés respiratorio agudo son la oxigenoterapia y la ventilación mecánica (invasiva y no invasiva)

De los pacientes en situación crítica, con ventilación mecánica invasiva, el 85% acaba falleciendo. Precisamente, son este tipo de enfermos quienes han sido objeto de estudio del proyecto BALMYS-19, coliderado por los científicos Bernat Soria y Damián García-Olmo.

Esperanzadores resultados

Los resultados iniciales del proyecto, publicados en la revista EClinicalMedicine Lancet, demuestran que la administración de un medicamento elaborado con células madre, reduce la mortalidad de los pacientes críticos desde el 85% al 15%.

En el transcurso de la prueba inicial, fueron tratados 13 enfermos de coronavirus que no habían respondido a otros tratamientos, se encontraban en una fase crítica de la enfermedad y permanecían intubados.

La terapia celular que se les aplicó está compuesta por células mesenquimales estromales alogénicas, que tienen facultades antiinflamatorias, regenerativas y reguladoras del sistema inmunitario. Esta clase de células, que pueden ser extraídas de la sangre del cordón umbilical, ya había dado pruebas de su efectividad en estudios anteriores, pero este es el más amplio publicado hasta la fecha.

Tras la administración del medicamento en los pacientes participantes, la mortalidad cayó hasta el 15%, descendió la inflamación, la coagulación y el daño tisular y la mayoría pudieron ser desintubados, cuando todavía estaban en la etapa de recogida de datos. Tras descartarse que pudiera reducir la presencia de linfocitos, se comprobó lo contrario, que aumentaba el porcentaje de linfocitos B (sintetizadores de los anticuerpos) y de linfocitos T (que se enfrentan directamente al virus)

Poco a poco, la ciencia va desgranando el enorme potencial y la versatilidad de las células madre para luchar contra diversas enfermedades. Guardando la sangre del cordón de vuestros hijos, ellos estarán preparados hacer frente a dolencias como leucemias, linfomas, enfermedades de la médula ósea… y estas son solo las primeras de una larga lista que va creciendo al mismo ritmo que los descubrimientos científicos.

Las células madre mesenquimales del cordón umbilical luchan contra el COVID-19

Las posibilidades de las células madre como tratamiento contra el COVID-19 van volviéndose más reales con cada nuevo estudio realizado.

El foco de las investigaciones está ahora puesto en las células madre mesenquimales que pueden extraerse del cordón umbilical y actúan como inmunomoduladores frente a una de las complicaciones más graves del COVID-19: la tormenta de citoquinas.

Las citoquinas son un grupo de proteínas que se activan tras la difusión de las células inmunitarias que se enfrentan a los patógenos. Si esas células se multiplican excesivamente pueden generar una inflamación masiva que acabe produciendo la muerte del organismo. Si esto afecta a los pulmones, puede desembocar en la oclusión de las vías respiratorias.

Un gran número de los enfermos de COVID-19 lo cursan con síntomas leves (tos, fiebre…) que desaparecen sin tratamiento específico después de unos días. Pero el pronóstico se agrava cuando entra en juego la tormenta de citoquinas. De hecho, este fenómeno tiene una relación directa con la alta mortalidad de pandemias históricas como la gripe española de 1918. Pero no está ligado únicamente a las epidemias globales, sino que también está presente en las enfermedades autoinmunes reumatológicas, como el Lupus Eritematoso Sistémico.

Células mesenquimales para frenar la tormenta de citoquinas

Las células mesenquimales ya han demostrado su eficacia terapéutica contra enfermedades en las que es preciso rebajar la acción del sistema inmunológico y reducir las alteraciones inflamatorias. Así, el papel de las células mesenquimales frente al coronavirus no sería el de luchar directamente contra el virus, sino el de regular el sistema inmunitario de las personas contagiadas para reducir el riesgo de que este se defienda de manera desproporcionada.

Los ensayos clínicos con animales demuestran la efectividad de las células mesenquimales contra el COVID-19. Y ya han comenzado a realizarse ensayos con humanos, como el llevado a cabo con siete pacientes chinos o los que se están desarrollando actualmente en España.

Los primeros resultados son esperanzadores y abren la puerta a nuevas investigaciones sobre las extraordinarias capacidades de las células madre mesenquimales extraídas del cordón umbilical. Para sacar todo el partido de ese potencial es absolutamente necesaria una correcta recogida, análisis y criopreservacion de las células madre lo antes posible. VidaCord único banco en España con laboratorio propio -situado en Madrid- gana tiempo en el procesamiento y permite conservar un mayor volumen de células madre. Esto es vital a la hora de utilizarlas en un tratamiento oncológico, ya que una mayor cantidad de células favorece el proceso y aumenta las probabilidades de éxito.

¿Células madre efectivas contra el coronavirus? El Hospital Niño Jesús inicia un ensayo clínico para comprobarlo

El Hospital Niño Jesús inicia un ensayo clínico para comprobarlo

La comunidad científica internacional está volcada en la investigación contra el COVID- 19, tratando de abordar el problema desde enfoques numerosos y dispares. Uno de los más innovadores es el que ha planteado la posibilidad de utilizar las células mesenquimales, extraídas de tejido procedente de cordón umbilical.

El Hospital Niño Jesús de Madrid -en colaboración con otros tres centros hospitalarios madrileños y uno en el País Vasco- va a llevar a cabo un ensayo clínico, con 106 pacientes, para comprobar la seguridad y la efectividad de este tratamiento a la hora de reducir la mortalidad en adultos con afectación pulmonar grave causada por el coronavirus.

Su fundamento teórico parte de la idea de que las células madre mesenquimales podrían favorecer al sistema inmune gracias a su acción inmunomoduladora y disminuir la inflamación causada por el virus.

En este ensayo clínico Fase II, todos los participantes serán tratados siguiendo el protocolo habitual y, además, un grupo de ellos recibirá el fármaco formulado con las células mesenquimales.

Actualmente se están realizando unos 1.050 ensayos clínicos para combatir el COVID-19, pero únicamente 44 están probando terapias celulares. Uno de los que mayor repercusión ha tenido hasta el momento ha sido el del equipo internacional liderado por el doctor Kunlin Jin, investigador de la Universidad de North Texas, que está evaluando si las células madre podrían ser utilizadas para estimular el sistema inmunológico y evitar la neumonía provocada por el coronavirus.

Dentro de dicho ensayo, se inocularon células madre en el torrente sanguíneo de siete pacientes, gravemente enfermos, de Beijing.  Otros tres recibieron un placebo. De estos últimos, uno falleció, otro empeoró y el tercero adquirió un síndrome respiratorio agudo (SARS). Sin embargo, los siete que habían sido tratados con células madre, mejoraron y recibieron el alta en los siguientes 14 días.

Las perspectivas de estos ensayos clínicos son prometedoras y abren la puerta a futuros tratamientos capaces de hacer frente a la pandemia. Esta efectividad se sumaría a la ya demostrada ante más de 80 enfermedades hematológicas e inmunológicas, como las leucemias o los linfomas. Una correcta recogida, análisis y criopreservación de la sangre de cordón umbilical es imprescindible para la posible aplicación de las células madre en la lucha contra estas enfermedades.