Renovamos nuestro certificado AENOR

 

AENOR, es una empresa que certifica la calidad de procesos empresariales, trabajando para sectores distintos ayudando a superar las brechas de competitividad relevantes en cada momento económico.

Desde AENOR nos renuevan su certificado corroborando que Vidacord ofrece un servicio de calidad a todos sus clientes.

Más información en: https://www.aenor.com/

 

 

Rehabilitación de suelo pélvico, un esencial durante y tras el parto

La rehabilitación de suelo pélvico es la rama de la fisioterapia encargada de fortalecer el periné, un esencial para toda mujer embarazada y que acaba de parir. ¿No te suena de nada esta zona de tu cuerpo? No te preocupes, no eres la única; nosotros te explicamos todos los detalles sobre este tema.

Musculatura de la parte baja del abdomen

El suelo pélvico, también conocido como periné, está formado por los músculos que se sitúan en la parte inferior del abdomen. A modo de comparativa, es como una especie de tela muy flexible que va de extremo a extremo de la pelvis y que actúa de apoyo para el recto, la vagina, el útero y la vejiga.

La elasticidad de esta musculatura permite a la zona adaptarse a todo tipo de circunstancias, como incrementos o pérdidas de peso, o para acoger al feto en un embarazo. Gracias a esta capacidad, los órganos internos ya nombrados se mantienen en su sitio y no se producen alteraciones en el tracto urinario o fecal, ni se producen dolores o disfunciones en las relaciones sexuales.

Claves para identificar los problemas de suelo pélvico

El periné es una zona del cuerpo que necesita cuidarse y mantenerse firme, en especial en el caso de las mujeres que van a ser madres o lo han sido ya, ya que un embarazo debilita mucho la musculatura por todos los cambios que esta experimenta (extra de peso que impacta de forma directa en la zona, cambios hormonales, lesiones del tejido en el parto, etc.).

Esta debilidad se puede identificar con relativa facilidad, ya que sus síntomas son muy visibles y, en la gran mayoría de las ocasiones, incómodos de experimentar en el día a día. Los más habituales son: incontinencia o urgencia urinaria, la incontinencia fecal o de gases, estreñimiento severo, disfunción sexual (como vaginismo o disfunción eréctil, dependiendo del sexo de la persona) o dolor constante en la zona baja del abdomen.

‘Si eso me pasa a mí, ¿qué hago?’

Si sufres cualquiera de estos síntomas, tranquila, es mucho más que habitual. Lo importante es que prestes atención a tu cuerpo y que no te vergüenza admitir tus síntomas; actuar desde el minuto uno te ayudará a recuperarte antes, no lo olvides.

Ve a tu médico de cabecera y explícale lo que ocurre. La rehabilitación de suelo pélvico ya está incluida en la seguridad social, por lo que en ese sentido tampoco tendrás nada qué preocuparte.

Esta rehabilitación varía dependiendo de las afecciones que descubra el médico en la exploración pertinente, pero todos los ejercicios tienen el objetivo de que la persona se dé cuenta que esos músculos existen y hay que cuidarlos para que todo vaya bien.

Contracciones voluntarias, ejercicios de empuje al ritmo de la respiración o aprender a controlar el abdomen en la inhalación y expulsión son algunas de las técnicas más habituales. Este tipo de movimientos se pueden realizar tanto en periodo de gestación como tras ella, siempre siguiendo las indicaciones del especialista, por lo que no hay ninguna razón para que los incorpores a tu día a día.

¿Has tenido problemas de suelo pélvico? ¿Conocías estos músculos o es la primera vez que oyes hablar de ellos? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!

Herencia genética, el ADN que determina cómo eres (o casi)

La herencia genética son las características fisiológicas, morfológicas o bioquímicas que los padres transmiten a los hijos en el proceso de fecundación y gestación del embrión. Este material genético contiene la información básica de cómo será el niño: su color de ojos, de pelo, capacidades físicas, enfermedades de nacimiento e incluso comportamiento.

Frases como “eres clavadito a tu padre”, “has sacado el carácter de tu madre” o “tu hermano y tú tenéis la misma nariz” no son meros dichos, sino que son una realidad. Si quieres conocer un poco más sobre la herencia genética, te contamos todo lo que debes saber para no estar perdido cuando se hable del tema.

ADN combinado de los progenitores

Una persona recibe material genético de su madre y de su padre. Este material se organiza en genes, un segmento del ADN que tiene la información de la característica o función que te representa, como el color de pelo, la predisposición al estrés o la probabilidad de ser miope, entre otras cosas.

De cada gen hay dos copias, también llamadas alelos, una procedente de cada progenitor. En el caso de que estos alelos tengan algún error o mutación genética, los padres pueden transmitirles a los hijos enfermedades genéticas que pueden desarrollarse o no, dependiendo de diversos factores o condicionantes.

Existen varios tipos o patrones de herencia genética: autosómica dominante, en la que un alelo domina sobre el otro y, de estar mutado, hay un 50% de posibilidades de que la enfermedad se transmita a la descendencia; autosómica recesiva, en la que el alelo normal domina sobre el mutado y, en caso de que los progenitores sean ambos portadores de la mutación, los hijos tienen un 50% de posibilidades de ser también portadores y un 25% de padecer la enfermedad; y la herencia ligada al cromosoma X, que puede ser dominante o recesiva y en la que la mutación se encuentra en dicho cromosoma.

¿La herencia genética lo es todo?

La herencia genética es la base de quiénes somos, pero no todo lo que nos conforma. Aunque el ADN de los padres esté presente en los hijos, hay otros factores que también influyen en cómo es alguien. Esto es lo que nos hace únicos.

El entorno, las personas que nos rodean, el ambiente (si se vive en una gran ciudad contaminada o en medio del campo, por ejemplo), la educación u otros muchos aspectos influyen a la hora de darnos forma.

Los rasgos físicos pueden ser derivados de los padres, al igual que el comportamiento, pero la influencia nuestro alrededor también determina cómo somos.