La matrona, una figura imprescindible para las embarazadas y los recién nacidos

Cuando a mediados de 2019, la Organización Mundial de la Salud hizo público que 2020 sería el Año Internacional de la Enfermera y la Matrona, no podía imaginar hasta que punto iba a ser apropiado ese homenaje en un periodo en el que el papel del personal sanitario ha sido absolutamente clave. Desde VidaCord, hoy queremos fijarnos en las matronas, esas profesionales que traen al mundo a millones de bebés cada año.

Tal y como señala Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería de España, su actuación ha sido absolutamente relevante durante la pandemia del COVID-19: “Han seguido al pie del cañón, cuidando de las mujeres embarazadas, ayudando a llevar la situación con el menor grado de ansiedad posible, dándoles seguridad y tranquilidad y asesorándolas a ellas ya sus parejas para que adoptasen todas las medidas necesarias para evitar la infección. Han seguido asistiendo los partos y se han adaptado de forma inmediata a las circunstancias realizando las revisiones y asesorando a las madres de forma telefónica o mediante video llamadas, en definitiva, demostrando una vez más su profesionalismo y su compromiso con la salud de sus pacientes”.

Matrona, una profesión todavía desconocida

 

El objetivo de la OMS al nombrar 2020 como Año Internacional de la Enfermera y la Matrona era reconocer la labor diaria esencial que desarrollan estas profesionales en el campo asistencial, el de la investigación, el de la docencia y la Salud, en general. Las enfermeras tienen una trayectoria y unas competencias visibles, pero muchas personas desconocen cuáles son la formación y las atribuciones de las matronas.

Pues bien, las matronas son profesionales de enfermería especializadas en Obstetricia y Ginecología que proporcionan a las mujeres una atención integral que abarca ámbitos como la salud sexual y reproductiva, la asistencia durante el embarazo, el parto o el periodo posparto.

En términos más concretos, la Federación de Asociaciones de Matronas de España explica que, dentro de la Atención Primaria, estas profesionales están capacitadas para asesorar en materia de salud sexual y reproductiva, controlar embarazos de bajo y medio riesgo, impartir educación grupal para la “preparación al nacimiento, proporcionar una atención posparto, informar sobre lactancia materna y crianza y realizar un Seguimiento del neonato sano hasta el día 28 de vida.

Pero sus competencias no se limitan a la Atención Primaria, sino que dentro del ámbito hospitalario están cualificadas para atender urgencias obstétricas, asistir a la paciente durante el periodo de dilatación y parto y proporcionar atención durante el postparto inmediato. Entre sus funciones se encuentra también la extracción de la sangre y el tejido del cordón umbilical.

Si estáis embarazadas, sabed que a lo largo de todo el proceso siempre habrá una matrona dispuesta ayudaros, tanto en la consulta como en el paritorio cuando llegue el momento. Y si estáis pensando en conservar la sangre y los tejidos del cordón umbilical de vuestro bebé, en VidaCord os detallaremos el procedimiento y resolveremos cualquier duda que podáis tener.

Células madre, el ingrediente imprescindible para la medicina regenerativa

La medicina regenerativa es el conjunto de técnicas y tratamientos que utilizan material biológico (tejidos, células) para mitigar o curar determinadas enfermedades. Los expertos en ingeniería bioquímica Peter Dunnill y Chris Mason lo definen como “el «proceso de reemplazar, ingenierizar o regenerar células humanas, tejidos u órganos, para restaurar o establecer su funcionamiento normal»

 

Se trata de un campo relativamente reciente e inexplorado, en el que constantemente se suceden sorprendentes avances que nos hacen imaginar posibilidades aún utópicas. “Cultivar” o imprimir órganos absolutamente compatibles para un trasplante, corregir trastornos genéticos o reparar tejidos deteriorados por una lesión o por el paso del tiempo son algunas de las potenciales capacidades de la medicina regenerativa, que ya están siendo investigadas.

 

Hace apenas unos años, estos proyectos hubieran sido prácticamente utópicos. Sin embargo, día tras día, se van produciendo esperanzadores progresos que nos acercan hacia una realidad en la que la que la medicina dejará de luchar contra el envejecimiento y la decadencia del cuerpo humano y se basará en regenerar y sustituir aquellas “piezas” defectuosas por otras recién creadas y totalmente funcionales.

 

Últimos progresos en medicina regenerativa

 

Solamente durante el último año se han hecho públicos artículos que hablan de innovaciones como: revertir el envejecimiento de las células, la creación de un corazón humano que funciona en laboratorio, el desarrollo de organoides intestinales que imitan el intestino humano, la invención de un biomaterial regenerador que reduce considerablemente la formación de cicatrices, la regeneración de huesos maxilares

 

Todos estos avances tienen un denominador común, un ingrediente “secreto” que los ha hecho posibles: las células madre. Son células que se encuentran en todos los organismos pluricelulares​ y que tienen la capacidad de dividirse y diferenciarse en diversos tipos de células especializadas, además de autorrenovarse para producir más células madre.

 

Recogida y conservación de las células madre

 

Pueden ser embrionarias o adultas y obtenerse a través de varias vías, pero las embrionarias procedentes de la sangre de cordón umbilical tienen ventajas como la facilidad de extracción, la ausencia de dilemas éticos, la posibilidad de ser almacenadas durante largos periodos de tiempo, su capacidad para convertirse en cualquier clase de célula o la mayor densidad de células que se puede obtener en cada extracción.

La sangre de cordón umbilical ha demostrado su eficacia para el tratamiento de más de 80 enfermedades hematológicas y cada día se descubren nuevas aplicaciones médicas. Recogerla y conservarla es una apuesta por el futuro, por todas las innovaciones que están por llegar y por la materia prima de la medicina del mañana.

¿Cómo proteger a vuestro bebé del frio durante su primer invierno?

Con la bajada de las temperaturas surge una de las preocupaciones más habituales de los padres, especialmente en el caso de los primerizos ¿mi bebé tendrá frio?

En su primer invierno los veis tan pequeños y desprotegidos que vuestro primer instinto tiende a abrigarlos en cuanto sentís una mínima corriente de aire. Sin embargo, tapar a los bebés demasiado también puede ser nocivo para ellos ya que puede causarles afecciones como la fiebre o la sudamina (sarpullido cutáneo que aparece por la inflamación de las glándulas sudoríparas ecrinas) Además, aunque afortunadamente se trata de una patología minoritaria, el exceso de calor está considerado como uno de los desencadenantes de la muerte súbita del lactante.

¿Cómo saber cuándo tiene frío?

Las abuelas recomendaban tocar las manos o los pies para comprobar que la temperatura corporal de los bebés era la adecuada. También aseguraban que los niños pequeños tenían siempre frio y que lo mejor era taparles de más. Aunque no hay duda de sus “amorosas intenciones” lo cierto es que, al principio, la circulación sanguínea de los pequeños no es demasiado abundante en pies y manos, por ello resulta más fiable tocar su nuca o su tronco.

Según el equipo de Vidacord, lo más aconsejable es observar al bebé en cada situación y tratar de fijarse en señales como su postura corporal o el tono de su piel: si está encogido como una bolita, con las extremidades pegadas al cuerpo y su piel está pálida o ligeramente azulada seguramente tenga frio.

Protegerle durante su primer invierno

Aunque parezcan tan delicados a los bebés no les daña estar al aire libre, todo lo contrario, lo necesitan. Así que, incluso cuando la climatología no acompañe, es conveniente sacarlos a la calle todos los días. Optar por ponerles varias capas finas de ropa en vez de vestirles con prendas gruesas y nunca olvidéis cubrir las zonas que pierden más calor: cabeza y oídos, manos y pies.

Pero, lo realmente peligroso -más que el frío en sí mismo, son los cambios bruscos de temperatura. Si la calefacción de vuestro hogar está muy alta y en el exterior está helando, los pequeños corren un serio riesgo de resfriarse. Por eso, es recomendable mantener la casa en torno a los 20° y salir de paseo en las horas centrales del día, así el paso térmico de un ambiente a otro será más suave.

¿Y por la noche? Cuando la habitación está caldeada, con un pijama y un edredón normal es suficiente. Si lo que os preocupa es que se destape podéis vestirle con un pijama fino y un saquito o cubrepijama, pero nada más; añadir una manta sería excesivo y podría causarle sudoración y un aumento de temperatura que podría llegar a ser perjudicial.